Testimonio de Libre

 

Hola, mi nombre es LIBRE.
Escribo estas líneas con la intención de ayudar y orientar a todas aquellas personas que buscan y quieren auto sanarse y liberarse del sufrimiento y la ignorancia, que en estos momentos nos hacen víctimas en nuestras vidas. Y para ir en una misma dirección y tener un objetivo común, el de la compasión y la hermandad.
También va dirigido a todos aquellos terapeutas, médicos y personas que están recorriendo diferentes corrientes espirituales.
Aunque este escrito pueda parecerles largo, les pido a todos ustedes que lo lean hasta el final. Tengo la total certeza de que puede aclarar algunas de sus situaciones actuales.
Me decido a escribir ahora por los momentos tan críticos y de confusión que hay en este planeta. Nuestra casa el planeta Tierra está pasando por un momento de crisis y de caos, estamos llenos de guerras, enfermedades, dudas, confusión…, en resúmen sufrimiento y dolor. Aunque practicamos técnicas de crecimiento personal y de sanación, aún así no somos capaces de liberarnos totalmente y ser felices.

objetivo_comun_1Decirles, que por mi parte no estoy en este camino por aburrirme en mi vida cotidiana o por pasar a una nueva moda hippy o de la nueva Era.
Estoy en el mundo de la sanación porque nada más recibir el primer soplo de vida, el día en que nací fui a parar al gran océano del sufrimiento y las enfermedades. Todo este conflicto me ha llevado a la búsqueda verdadera.
Desde el principio de la vida se registró en mí una gran enfermedad conocida como la artritis reumatoide, la cual me llevó progresivamente a atarme y encadenarme a los miedos, perdiendo la esencia del ser humano, la alegría y la felicidad. Desde entonces y hasta los momentos actuales he recorrido un largo camino.
Me ha costado mucho y he tenido grandes retos dentro de mí al cuestionarme muchas cosas internas, por ejemplo, el cómo yo una persona ciega y con mi cuerpo deteriorado podía entrar en el campo de la enseñanza sobre la sanación y la espiritualidad.
En ciertos momentos de mi vida tuve grandes amigos que me dijeron:
“Libre, tú no hablas ni tienes la apariencia de un doctor o un terapeuta, pero sí tienes la experiencia y la sabiduría necesarias sobre la enfermedad y el sufrimiento, pues la has experimentado en tus carnes desde el principio de tu vida. Y las personas como tú son las que realmente nos pueden ayudar, pues tenéis el conocimiento.”
En los primeros momentos de mi vida pasé por la medicina convencional; estuve largas temporadas en los hospitales, experimentando con diferentes vacunas, diferentes medicamentos y pruebas las cuales a veces me quitaban el dolor, la inflamación…, pero tarde o temprano su efecto desaparecía y tenían que administrarme nuevos medicamentos. Aunque me quitaban el dolor, la enfermedad seguía ahí y el sufrimiento era cada vez mayor.
Al mismo tiempo, mis padres me llevaban a curanderos y a doctores de gran renombre en esa época.
Con sus tratamientos también tuve alguna pequeña mejoría, sin embargo mi cuerpo se iba deteriorando cada vez más y mi sufrimiento seguía creciendo. Como mi cuerpo seguía deteriorándose, me fue afectando a otros órganos, al hígado, a los riñones, e incluso llegué a estar ciego completamente. En estos casos seguía acumulando frustración, impotencia, desesperación…, es decir, más sufrimiento, no sólo físico sino emocional, mental y energético.
Más adelante me operaron de la vista, pero seguidamente mis cataratas se volvieron a reproducir. ¡¡Está claro!! NO ESTABA YENDO A LA RAÍZ DEL PROBLEMA.
Por si no era poco todo esto, a la edad de 26 años sufrí un accidente de coche que me dejó totalmente sin vitalidad. Ahí me di cuenta de que estaba muerto en vida.
Al caer tan bajo tuve un impulso de ESPERANZA, “tengo que liberarme, he de salir de esta situación”. Incluso tuve bajos pensamientos de quitarme la vida, eran momentos muy críticos para un ser humano.
A partir de ahí empecé una seria búsqueda e investigación en el mundo de la sanación. Y es a través de mis experiencias donde yo les puedo orientar objetivamente a todos ustedes.
Estuve con terapeutas y doctores de la nueva Era. Sus terapias y medicinas naturales en un principio me beneficiaron, pero pronto dejaron de tener efecto, sólo llegaban a la superficie y me di cuenta de que mi inconsciente tenía mucha fuerza y no dejaba profundizar.
También estuve en diferentes corrientes de alimentación como la vegetariana, la macrobiótica, higienista y otras vertientes…, pero mi inconsciente impedía profundizar y canalizar la correcta información que me aportaban esos alimentos. Por lo tanto tampoco tenía un gran efecto.
Entré en diferentes escuelas de visualizaciones y poder mental. Me visualizaba guapo, ágil.., me visualizaba con salud, dinero y amor. Sin embargo me di cuenta de que seguía vacío, lleno de tabúes y complejos, lleno de ira, rabia y sufrimiento. ¡¡Está claro!!, una vez más NO ESTABA YENDO A LA RAÍZ DEL PROBLEMA. Y me dí cuenta de que el dolor y el sufrimiento no se elimina con visualizaciones y parapsicología.
Fui parar a manos de diferentes médiums. Lo intenté todo. Aquí lo que hice fue meterme todavía en más líos, yendo de esta forma a los inframundos y a lo que se conoce como “vampiros energéticos”. Más sufrimiento e ignorancia añadida.
Y aunque diferentes amigos seguían estas corrientes, yo las dejé radicalmente.
Estos campos no me llevaban a la liberación ni a la felicidad.
Otro de los campos que recorrí fue la práctica de diferentes meditaciones. Muchas me relajaban, pero a nivel superficial y sólo durante el tiempo de la práctica. Dándome cuenta de que seguía sin profundizar ni llegar a la raíz del problema.
Mis circunstancias… me invitaban a seguir buscando.
Pasé por el mundo de las canalizaciones y ahí encontré grandes mensajes: “tienes que estar en paz”, “tienes que ser tolerante”, “tienes que estar en calma y vivir el momento”, etc.
Trabajé con la pirámide, con los cuarzos, cristales, con el YO SOY…
En un principio me beneficié con la sugestión de la mente, pero como siempre seguía con lo mismo de lo mismo, NO IBA A LA RAÍZ DEL PROBLEMA, seguía con sufrimiento y problemas en mi vida.
Me encontré con amigos y jugábamos a los ángeles y arcángeles. Y ahí todavía me di más cuenta de mi ignorancia, y de que los juegos entretienen y te divierten.., pero no te llevan a la liberación.
Al mismo tiempo que realizaba estas prácticas, durante estos años también tuve la creencia de que Dios me iba a sanar. Y noche tras noche, ante mi sufrimiento sólo le pedía que me sanara.
Aunque mis amigos me decían que Dios me iba sanar por mi fe, yo en todo el tiempo empecé a cuestionarme algunas cosas y me decía: “O Dios está sordo, o no entiende”. Y seguí buscando, aunque no obtuve respuesta.
Sí tenía claro que la sabiduría de la vida me iba ayudar. Entonces empecé a escuchar la sabiduría de los sabios del pasado, como el Buda, Mahoma o el mismo Jesucristo. Y todos decían el mismo mensaje: “purifícate, purifica tu mente, tu inconsciente e ignorancia y te liberarás”.
Otro mensaje decía: “recorre el camino del amor y la compasión y serás feliz”. Y por último decían: “nadie te puede sanar, sólo puedes sanarte tú mismo”.
Y llegué a la conclusión de que ni Buda, ni Jesucristo podían recorrer mi camino. Ellos recorrieron el suyo y yo tenía que recorrer el mío.
Por fin, con este entendimiento llegó a mis manos “El Olvidado arte de lavar los pies”, la herramienta que más adelante me llevaría a la liberación del sufrimiento y a la sanación del alma, y sobre todo al gran despertar.
Entonces acabó mi búsqueda y empecé a caminar por el camino verdadero, el camino del amor y la compasión.
objetivo_comun_2Conclusión:
Tengo la total certeza de que una persona sólo se puede sanar a sí misma, y es a través de la auto comprensión y la sabiduría interna.
En nuestro interior está registrado cuándo nos provocamos el problema o la enfermedad, cómo y en qué circunstancias nos lo hemos provocado. Y también está el porqué nos la hemos registrado.
También están registrados los diferentes interrogantes del ser humano, por ejemplo, “¿Quién soy?, ¿Qué hago aquí?, ¿Por qué me sucede a mí esto? ¿Cuál es mi función?…
Para llegar a todo ello, en primer lugar hay que pasar por la limpieza o purificación de nuestra ignorancia. Más adelante llegará la transformación. Y los siguientes pasos serán la regeneración y la transmutación.
Estoy convencido que si no vamos en un camino directo hacia la sanación del alma, el ser humano siempre estará cojo o manco, dependiendo de la curación de una enfermedad, de equilibrar emociones, de equilibrar el campo energético, etc…
Tengo claro que si no me hubiese sanado la fuente de la vida que llevo dentro (el alma) y la fuente de la compasión, hoy día seguiría víctima de la misma enfermedad y sufrimiento.
Ahora, y gracias a este trabajo con “El olvidado arte de lavar los pies” he despertado la conciencia y he dejado de ser víctima de gran parte del dolor y el lastre que llevaba en mi mochila.
También tengo claro que si no me hubiese puesto en marcha hacia la verdad interna, hoy seguiría enredado en la dependencia de un gurú, un maestro o en cualquier filosofía o creencia elevada de la nueva Era.
Me he dado cuenta de que los seres humanos decimos que somos dioses y jugamos a que somos dioses, sin embargo cuando hacemos la alquimia en nuestro interior, todo es mucho más sencillo, y simplemente TODO SE QUEDA EN LA EXPERIENCIA DE LA FUENTE DEL AMOR EN NUESTRO INTERIOR, que se demuestra en los actos del día a día. Esta es la única energía sanadora capaz de sanar a cualquier ser humano. Y está tan lejos como nuestra propia respiración.